Me queda la palabra

I still have the word

Video Documental Testimonial

Testimonial documentary film/ English and Hebrew subtitled

Sinopsis

La Shoá (el Holocausto) y la masacre de los años setenta en Argentina son acontecimientos históricos diferentes. Sin embargo, muchos consideran que ambas tragedias se entrelazan.

Tres mujeres sobrevivientes de campos de concentración nazis y un hombre secuestrado y desaparecido durante la dictadura militar en la Argentina tienen el deseo casi visceral de hablar.

¿A quién le hablan los sobrevivientes, qué esperan de nosotros, queremos escucharlos, podemos hacerlo?

Bernardo Kononovich, videasta y psicoanalista indaga sobre sus vidas y sus pensamientos. Intenta investigar sobre los límites del contar y sobre la capacidad de los otros para escuchar.

Synopsis

The Shoah and the massacre of the 70’s in Argentina are different historical events.

Nevertheless, for many of us both tragedies are connected and have left a similar mark.

Survivors of both massacres were contacted to allow them to share with us the

sceneries of horror they experienced.

In the film, three women who survived the nazi concentration camps,

one man who was kidnapped and made to “disappear” during Argentina’s military dictatorship and a historian were interviewed.

How did the survivors manage to recreate a daily life in normal

conditions, form a family, develop a profession, sustain social links?

They say that they can’t stop sharing.

But, who is listening to them?

What do they expect from those who listen?

Do we want to listen to their stories?

Can we listen?

Is there any limit to what they want to tell us?

Is it possible to talk about those experiences that are nearly impossible to communicate?

And, to what extent are we willing to listen?

Ficha Técnica

Me queda la palabra (2004)

Duración: 50 minutos

 

Brindaron su testimonio

Leonie Gabriel

Judith Rieger

Ella Bernath

Mario Villani

Abraham Huberman

 

Guión y Dirección

Bernardo Kononovich

 

Asistente de dirección y Jefa de producción

Lila Kononovich

Fotografía

Alejandra Martinez

Ignacio Masllorens

Cámaras

Jonatan Felman

Alejandra Martinez

Ignacio Masllorens

Miguel Gili

Ingeniero de grabación y diseño de sonido

Jorge Chikiar

(Estudio de Grabación de ORT Argentina)

 

Edición on line

Jonatan Feldman

Música original

Jorge Chikiar

Diseño de apertura y créditos

Mariano Arias

Proyecciones

Me Queda la palabra (2004), video, mediometraje documental-testimonial.

Estrenada en la sala AB del Centro Cultural Gral. San martín, CABA, 2004.

Participó en el 16º Festival de Cinema de Girona, España. Girona del 7 al 12 de octubre de 2004.

Invitada al 2do Festival Internacional de Cine Judío en la Argentina. Buenos Aires del 4 al 10 de noviembre de 2004.

Invitada al 1º Festival de Cultura Yddish de Paris. Paris diciembre de 2004.

Invitada al Sixth Jerusalem Jewish Film Festival, Jerusalem, Israel, 11 al 17 de diciembre de 2004.

Invitada al Festival Internacional de Cine Judío en Punta del Este. Punta del Este, Uruguay, febrero 2005.

Invitada al 20º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Mar del Plata, Argentina, 10 al 20 de Marzo 2005

Invitada para el ciclo de cine y video documental de la Cinemateca de Haifa, Israel, julio 2005.

Invitada al VII Festival Internacional de Cine y Video de Derechos Humanos “DerHumAlc”. Santiago de Estero Argentina, 10 al 17 de agosto de 2005. Obtuvo el 2º Premio en la categoría Mediometraje Documental y la Mención Especial del Jurado.

Invitada al III Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos. Barcelona, España, 14 al 24 de Octubre de 2005.

Invitada a la Muestra del VII Festival Internacional de Cine y Video de Derechos Humanos. Santa Fé, Argentina. 15 al 17 de marzo 2006.

Participó en el XXI Festival Cine Latino Trieste. 21 al 29 de Octubre 2006. 

Estreno de Me queda la palabra en el Centro Cultural Gral. San Martín, Buenos Aires, 2004.

Comentarios

RENÉ KAËS EN LA PRESENTACIÓN DE “ME QUEDA LA PALABRA” en el SHA (20/4/07)    

 1)    Este film trata con emoción, inteligencia y respeto aquello que la memoria humana puede y no puede transmitir acerca del horror humano: no del horror inhumano, sino  del humano, puesto que no podemos hablar y escuchar hablar del horror si lo excluimos de la experiencia humana.

 

 2)     El objeto de este film es el de acoger y recoger el relato de tres mujeres, testigos sobrevivientes de la Shoá: mandato de los muertos a los sobrevivientes, mandato de los sobrevivientes a las generaciones que les siguen. Recoge también el testimonio de un hombre declarado desaparecido y torturado por los agentes de la Dictadura de los años de plomo en vuestro país.

 

 3) El objetivo del realizador, Bernardo Kononovich, esta claramente anunciado

por él mismo al comienzo de su film : “Mis preguntas han apuntado a saber más sobre aquello que se pone en juego en este acto importante de brindar  testimonio”. Pero también expresa la siguiente preocupación: “Los sobrevivientes  tienen el deseo y la voluntad de hablar. ¿Qué esperan de nosotros?”


4) Un tal objeto – el testimonio sobre lo impensable y el trabajo de la palabra – y un tal objetivo – testimoniar a otros, para otros y con otros – encuentran ineludiblemente imperativos de conocimiento e imperativos militantes. El film de B. Kononovich se sitúa entre estos dos imperativos y la necesidad de mantenerlos  unidos lo conduce a sostener del principio al fin, una  posición ética que debe ser subrayada y saludada. Esta posición se expresa notoriamente en la construcción fílmica,  recortes de planos fijos a la manera de Raymond Depardon, y en un montaje dónde se alternan secuencias testimoniales y los necesarios comentarios del realizador, que afirma así su propia presencia de testigo de los testigos.

 

 5) Para presentar este film y sin dejar en silencio la conmoción que suscita,

 quisiera proponerles algunas reflexiones sobre los problemas que presenta todo testimonio, pero más particularmente sobre la especificidad del testimonio de los sobrevivientes de la Shoá o de los sobrevivientes de una catástrofe social o de un genocidio. Los testimonios solicitados y registrados en este film, plantean estos problemas.

6) Debemos tomar aquí en consideración la especificidad de las situaciones

traumáticas colectivas: son dramas vividos colectivamente por comunidades humanas, provocados por otros humanos con la intención de destruirlos mediante la guerra y por los genocidios, es decir, por la eliminación de un pueblo, de un grupo, de una cultura, de una lengua. El shock traumático produce efectos de rupturas catastróficas en el psiquismo de las víctimas: pero son también rupturas catastróficas que quiebran a las familias y a las sociedades, y que se retransmiten a través de las generaciones.

 

7) El testimonio es un acto psíquico paradojal: es un relato privado de carácter público. Es también un acto social que, en el caso presente, se inscribe en una tradición ética: aquella de la memoria, del testimonio y de la transmisión en el judaísmo. Pero aquí, esta exigencia de testimoniar sobrepasa el contexto que la sostiene: adquiere un valor universal.

 

8 ) Como acto psíquico, el testimonio se caracteriza por su relación con el trauma, se inscribe en el tiempo de la transformación de la relación con el acontecimiento, en el “après-coup” (el después), siempre incierto problemático. Huberman dice que “la persona al informar (lo que vivió) revive hechos muy traumáticos de su vida. 

Señala  también un ejemplo que ilustra cuán largamente ha permanecido la palabra en sufrimiento, debido  al déficit de destinatarios: cuándo Abraham  Huberman acude a escuchar su testimonio, la madre de una de sus ex alumnas que lo conocía de antes , lo interroga : ¿“quién es Ud?”. El no comprende de inmediato  el sentido de esta pregunta hasta  que se da cuenta que para esta mujer el acudía, recién ahora, muy tardíamente “porque hace 40 años atrás nadie quería escucharnos”. Esto es, escuchar los relatos del hambre, de la muerte, y como lo expresa Judith, de la humillación, de la desnudez, de la indigencia, del desamparo (“Hilflosigkeit”) absoluto.

9) Al contacto con el recuerdo de estas experiencias, un trabajo psíquico intenso es puesto en movimiento, tanto en el o la testigo como en el o la que recibe el testimonio. Pero es también un trabajo social e histórico el que se produce, dado que la transmisión es el horizonte del discurso testimonial.

 

10) Es importante tener en cuenta en nuestro espíritu que, en la mayoría  de los casos, los testigos y aquellos que reciben los testimonios, se viven a si mismos como delegados de dos conjuntos sociales que intentan reanudar, más allá de la ruptura ocasionada por la  catástrofe, un lazo que permita retomar los procesos de pensamiento y de comunicación allí dónde el trauma los había congelado. Un lazo donde el otro, es decir, “todo ser humano” está involucrado en su misma esencia. 

 

11) Esta urgencia recordatoria plantea la cuestión que vuelve una y otra vez en boca de varios testigos. A la pregunta que les hace B. Kononovich : ¿“saber si existe un límite para relatar, si es posible transmitir esas experiencias consideradas incomunicables y hasta dónde estaremos dispuestos a escuchar“? Huberman responde que la persona que testimonia debe estar “insertada”, vinculada. Y si no está vinculada, relacionada, no puede ni recibir el testimonio ni darlo.“ Esos testimonios, dice, nos dan una imagen de la dimensión subjetiva que ningún documento puede darnos”. Nos encontramos aquí frente a una cuestión fundamental del testimonio: ¿cómo testimoniar fuera de una tradición, y en primer lugar fuera de un lazo que implique las identificaciones mutuas necesarias? Se comprende a Judith cuando dice que “el problema no es el de soportar, sino que es el de coexistir”.

12) Las investigaciones sobre los traumatismos colectivos han mostrado la importancia primordial de las relaciones entre desligamiento interno y ligazón inter-subjetiva: la revivencia de los afectos sostiene la memoria del traumatismo, la re-atribución   del recuerdo apunta también al otro. Estas son condiciones para que aquello que es depositado – el horror, sea transformado en proceso psíquico de pensamiento y de transmisión de la memoria. Reestablecer la confianza de los sujetos sometidos a situaciones de violencia colectiva extremas, es necesario para sobrellevar el riesgo de una nueva intrusión devastadora. Hoy, y de una manera más general, no podemos abordar la cuestión del trauma fuera del lazo inter-subjetivo.

 

 13) Sobre la narración

La función de la narración en la formación y la transmisión del testimonio debe subrayarse: el testimonio es un desencadenador de narraciones. La clínica a la que nos confrontamos alienta en efecto una idea que considero útil: después de una experiencia traumática colectiva, como ser una catástrofe colectiva, lo que es vital, no es el interrogatorio (“debriefing”), sino esencialmente la puesta- en -relato de la catástrofe, pero un relato a varias voces destinado a diversos auditorios, los unos víctimas, los otros testigos o solamente escuchas atentas para oír esos relatos. La diversidad y la similitud de las versiones que se elaboran a través de esta puesta-en-relato, juegan un rol decisivo.

Todas estas atestaciones son necesarias para la reconstitución simultánea de un tejido psíquico, de una trama inter-discursiva  común y compartida, de una cadena significante inscripta nuevamente en lo social y portadora de efectos de simbolización.

14) No alcanza con solicitar testimonios. Hace falta que el que los solicita esté dispuesto a afrontar el “fondo de horror compartido” por el conjunto de los traumatizados, y que embebe toda su vida psíquica. Está confrontado a la necesidad de los sobrevivientes de seguir viviendo en el horror, en la vulnerabilidad  y la precariedad. Debe aceptar esta zona de silencio y de vergüenza (S.Amati-Sas), que no puede ser confiada a ninguna

 confidencia, y que solo rinde testimonio de la ruptura que se ha producido en el sujeto, con sus “restos de una inscripción en (su) ser que (lo) ha hecho ser un  otro de aquel (que fue) (Marcelo Vignar).

 

 15) Reflexiones sobre la ética testimonial. El pacto testimonial

El estudio del estatuto del relato en el testimonio conduce a interrogar la    ética que rige los medios utilizados para alcanzar los objetivos del testimonio.

Me queda la palabra presentada por el Prof. René Kaës en el S.H.A, Buenos Aires 2007.

16) Una de mis doctorandas, R. Waintrater, ha propuesto la noción de pacto testimonial . Este pacto prescribe que el testigo posee una experiencia que confía al testigo, que la deposita en él, con la condición de que éste no realice meta-comunicación alguna sobre su relato. El pacto testimonial compromete a quien recibe el testimonio, a no interpretar nada que pusiera en riesgo perjudicar el punto de vista del testigo y que pervertiría así el proceso testimonial. El pacto testimonial es el garante del testimonio (La manifestación y la interpretación de los efectos del inconsciente no es en ningún caso el objeto final del relato testimonial). Un tal pacto es necesario para hacer frente a la violencia como retorno del horror que ha despojado al Je para reducirlo al Moi concentracionario. A propósito de la ropa inapropiada que les era distribuída, Ella dice esta frase terrible: “ en diez minutos éramos monstruos, no nos reconocíamos”. La función indispensable de este pacto es la de permitir un auténtico proceso de recuperación del Si-mismo. El pacto testimonial posiciona al relato testimonial como un objeto investido por el proceso psíquico, y lo diferencia de una práctica instrumental de enunciación de lo “verdadero”. Esta cuestión atraviesa toda la práctica viviente de las ciencias humanas y especialmente la del Psicoanálisis y de la Historia.

 17) A propósito del grupo

Una última reflexión: para nosotros que nos interesamos en los recursos psíquicos del grupo, Léonie nos dice cuánto la vida en pequeños grupos los mantuvo vivos: cantar, charlar, jugar, reír “era la única manera de sobrevivir, las que lloraban murieron todas, de ellas no regresó ni una sola”. Dirán también como el hecho de estar juntas, no separadas, las protegió entonces. “No había ni intimidad ni sentimientos, las personas se robaban el pan y el agua... pero no estar separados, sobrevivir”.

 

 18) Clínicos de grupo, sabemos que el dispositivo grupo-analítico es un instrumento apropiado para la elaboración de este tipo de traumatismo. Lo es porque el grupo ofrece una pluralidad de estructuras narrativas y que el trauma de por sí se ubica en un déficit de narración o bien se vuelve repetitivo. Esas dos funciones, de continente y de envoltura narrativa polifónica son las que justamente faltan en la experiencia traumática.

 

 19) Habría aún mucho para decir sobre la riqueza de los testimonios y la calidad del film. Por ejemplo sobre la cuestión de la destrucción de la identidad, Mario Villani la encara de una manera muy fuerte, pero también las mujeres lo hacen de una manera muy sensible, a propósito de las menstruaciones y de la pérdida de la femineidad.

 

 20) Bernardo dice que ha hecho este film porque quería saber si existe un límite para el narrar, si es posible transmitir esas experiencias consideradas incomunicables y hasta dónde estamos dispuestos a escuchar. Plantea la cuestión esencial: ¿porqué las personas no quieren escuchar y oír?


Claudio D. Minghetti (diario La Nación)

En el Centro Cultural San Martín, con entrada libre.

"Me queda la palabra", alegato contra la violencia.

"Si abrí mis labios hasta desgarrármelos, me queda la palabra", decía el poeta vasco Blas de Otero. El remate del verso es usado por el psicoanalista y documentalista Bernardo Kononovich como llave para contar una historia que tiene que ver con el Holocausto, durante la Segunda Guerra Mundial, pero también con lo ocurrido en la Argentina, a partir del golpe militar de 1976 hasta la vuelta de la democracia, en 1983.

"Me queda la palabra", el documental de una hora de duración que se conocerá hoy, a las 19.30, con entrada libre y gratuita, en la sala A-B del Centro Cultural General San Martín (Sarmiento 1530), con presentación de los escritores Osvaldo Bayer y Manuela Fingueret, es la suma de cinco entrevistas que intentan reflejar el dolor de quienes vivieron en carne propia tiempos signados por el terror y la muerte. 

A partir de las experiencias de Leonie Gabriel, Judith Rieger y Ella Bernath, tres sobrevivientes de los campos de concentración y exterminio nazis, Mario Villani, un físico desaparecido durante la ultima dictadura, que fue prisionero en cinco centros de detención clandestinos por un período de casi cuatro años, y el análisis del historiador Abraham Huberman, Kononovich documenta la necesidad de transmitir a las nuevas generaciones lo que ellos vivieron, para que estos crímenes aberrantes no se repitan. En sus relatos también explican cómo cada uno recreó su vida cotidiana y su manera de interpretar y hasta aceptar por qué hay quienes todavía se resisten a escucharlos. Con el registro de sus palabras, silencios, miradas, lágrimas y gestos, Kononovich abre las puertas a la reflexión acerca de dos momentos de la historia vinculados por la intolerancia y la barbarie.


El documental, realizado con el apoyo de ORT Argentina, cuenta con el auspicio de diversas organizaciones de derechos humanos, entre ellas la Asociación de Familiares de Desaparecidos Judíos en la Argentina, Memoria Activa, la Fundación Memoria del Holocausto, el Museo de la Shoá y Generaciones de la Shoá en la Argentina.


"No era llanto, era un grito", dice una de las entrevistadas, al recordar el momento en que, una vez terminada la guerra y liberada de su cautiverio, comenzó a reconstruir la memoria con lo sufrido o arrancado y perdido para siempre. La mirada de Kononovich se detiene una y otra vez en esas metáforas del dolor, como la de otra de las sobrevivientes cuando reconoce haber guardado parte de su memoria "...en un placard con muchos cajones, que siempre es doloroso volver a abrir". Algo parecido le ocurre a Villani, en el momento en que describe cómo fue privado de su identidad, cuando lo obligaron -a los golpes- a llamarse simplemente X 96, y les permitieron a él y a sus compañeros de cautiverio ver los partidos del seleccionado local, durante el Mundial de fútbol del 78, una pantalla que funcionó como frontera entre su mundo y ese otro de tribunas repletas y jugadores a los que -dice- parecía que poco y nada importaba su "inexistencia".

La narración de Kononovich en off completa el cuadro y cierra la elipsis que une un hecho con el otro: "Todos aquellos que han sido forzados a ser habitantes del infierno, llámese Auschwitz, Treblinka, el Club Atlético o El Olimpo, necesitan la presencia de los otros, la escucha, la mirada o el contacto de los otros para poder construir un relato que rescate lo vivido de la dimensión del horror, que lo historice, que le otorgue un sentido a su sufrimiento y a su supervivencia, y que aun cuando su contenido sea abominable, encuentre palabras en la lengua de los hombres para ser narrados". 

Generaciones de la Shoá en Argentina, asociación constituida por Niños de la Shoá en la Argentina y Segunda Generación de Sobrevivientes

Apoya y auspicia este documento testimonial.

Felicitamos a su director por esta nueva realización, hija de su creatividad, compromiso y sensibilidad. Asume en esta ocasión el desafío de mostrar aspectos habitualmente poco exhibidos, dolorosos, desgarrantes, pero contundentes, de la sinrazón del sometimiento de un ser humano por otro ser humano.

Tres mujeres sobrevivientes de la Shoá y un hombre sobreviviente de la dictadura militar argentina, hablan en primera persona de cómo fue dejar de ser personas, perder sus puntos de referencia, sus horizontes humanos y hundirse indefensos en las manos de los perpetradores, sosteniendo, a pesar de todo, la esencia de lo humano. La palabra de los sobrevivientes, sus lágrimas, sus gestos, sus silencios, sus contradicciones, sus preguntas y sobre-entendidos, todo aquello que revela de primera fuente, sin miedos, el día a día del horror, es un documento irrefutable. El director ha conseguido exponer estos testimonios sin caer en la simplificadora comparación de ambos hechos, dando de esta manera una dimensión de lo universal del sufrimiento humano y de la misteriosa capacidad de recuperación que nos anima. 

Nuestro apoyo es también agradecimiento por darnos la posibilidad de poner palabras a lo que ha quedado marcado en nuestros cuerpos. Y con ello, con las palabras, el único vehículo posible de un legado

Marcelo Percia

“50 minutos de Kononovich”

Querido Bernardo: no quiero dejar que pasan muchos días sin decirte algo sobre tu película. "Me queda la palabra" entrelaza, como bien decís, acontecimientos históricos diferentes. Pero Kononovich sabe ser hospitalario con la conexión, con la contigüidad, con asuntos diferentes que invita a sentar en una misma mesa. La economía del relato es increíble. Es una película que parece despojada de artificios. Cada artificio se las arregla para invisibilizarse. No hay alarde. Ni siquiera en la presencia acertada del propio Kononovich. Un relator. Un investigador que es instigador del testimonio. Las preguntas: ¿qué esperan los sobrevivientes de nosotros, a quién le hablan, podremos escucharlos?, envuelven el cuerpo de un hombre que piensa más allá de la conmoción. El espectador puede verlo trabajando. Decidido en su indecisión. Si se me permite la expresión, Kononovich es un "testinvocante". LLamador de la palabra. Un fuerte abrazo, Marcelo.

Diario Clarín

Papi? ¿Mami? ¿En el sanatorio? No, en el crematorio. No, crematorio no, sanatorio. No, no, kaput: crematorio". Leonie Gabriel es ahora una señora grande, que cuenta esto mirando a cámara, mirando —detrás de la cámara— a Bernardo Kononovich, psicoanalista y documentalista. Leonie es una sobreviviente de los campos de concentración nazis. En el video Me queda la palabra su testimonio (y el de otras dos sobrevivientes) se cruza con el de Mario Villani, secuestrado en uno de los campos de la dictadura argentina.

Con evidente oficio de psicoanalista —las entrevistas son profundas, pausadas— Kononovich tiene un largo recorrido como documentalista. ¿A quién le hablan los sobrevivientes? ¿Qué esperan de nosotros? ¿Queremos escucharlos? ¿Podemos hacerlo? Kononovich parte de estas preguntas y encuentra relatos desgarradores. Por el sufrimiento, sí, pero también por el borde lo humano que revelan. Como cuando Ella Bernath cuenta que "nos robábamos la comida entre nosotros". O cuando Judith Rieger, de enormes ojos que se enrojecen, dice que —tenía 17 años— la desnudaron al llegar al campo, pero le dejaron los zapatos. Y de cómo volvió a Polonia a los 75, pero en el hotel... se olvidó los zapatos. Villani dice que al principio lo escucharon con sospecha: ¿por qué él había sobrevivido? Y muestra mecanismos de despersonalización, idénticos en unos campos y en otros. El video se puede ver el domingo a las 19.30 en la sala AB del C.C. San Martín, Sarmiento 1551.


Inés Biedma

Hola queridos compañeros!

Me resulta imprescindible compartir con ustedes la emoción de haber participado del estreno del video documental de Bernardo "Me queda la palabra" el pasado domingo en el San Martín.                                   

Podría multiplicar ilimitadamente, pero para no aburrirlos, prefiero recomendarles que en algún momento se hagan el espacio para verlo. El respeto con que trata Bernardo  temas tan dolorosos, escalofriantes, siniestros... es digno de agradecimiento.
El, en pura presencia, se corre hábilmente para que los testigos, antiguas víctimas, pasen a escena, convirtiéndose en protagonistas necesarios, imprescindibles de una historia de la cual por variados motivos, todos somos 
parte.
Gracias, Bernardo, por la poesía que nos 
hace libres, y por no esquivarle al sufrimiento, con un coraje conmovedor!
...Y gracias a todos esos testigos, 
maravillosas personas, ex-víctimas, quienes nos ayudan a construir nuestra 
historia colectiva!.
Inés

Helene Gutkovsky

…muestra también aspectos tal vez aún más conmovedores cuando la VIDA sigue pugnando por ... VIVIR HUMANAMENTE, aún en condiciones aberrantes como cuando un grupo de jóvenes se dedica a cantar en sus momentos libres, o a darse recetas.... de manjares sólo soñados, o cuando mencionan el pacto de cortesía... para no seguir rebajándose al nivel de las bestias, o el hacer el amor... en el convoy.

En el último párrafo, cuando hablas de la dimensión de lo universal del sufrimiento humano, agregaría otra aparente universalidad., la de hacer el mal... La brutalidad del nazismo se repitió aquí, a 15000 km de distancia, ´55 años después, en contextos totalmente distintos... Cuál es entonces el factor común que permite que un ser... humano sea tan perpetrador aquí como allá.

ENTREVISTA EN “DE LA COLE”

 Siguiendo con la temática de las notas anteriores, en esta entrevista este psicoanalista y videasta nos invita a tener otra mirada del Holocausto y la última dictadura. Aquí, el narrador testimoniante pone en juego la voluntad de “el otro” para ayudarlo a pensar. A su vez crea en las jóvenes generaciones espacios de prevención y alerta para que esos acontecimientos no se repitan. Identidad y responsabilidad son dos ejes de su obra. 


¿De qué trata “Me queda la palabra”?


Es un video documental-testimonial que trata sobre el tema del testimonio, a través de gente que vivió situaciones terribles y las quiere narrar. Trata sobre la Shoá y los campos de concentración de la última dictadura militar. En el video, además de abrir preguntas muy precisas para que cuenten, indago también en otros aspectos, pretendo abrir otros cursos de investigación y exploración como sobre a quién le hablan cuando hablan, a quién se dirigen, por qué hablan, por qué antes no lo hablaron, si los demás quieren escuchar, si se puede contar todo, si hay que contar de determinada manera para que el otro escuche y no se espante. Otra característica que lo diferencia de otros videos es que participan tres mujeres. Yo quería mostrar la problemática de las mujeres en los campos porque en general se tiene la idea que es la de un hombre que está confinado y no tanto de las mujeres.

¿Hacés una comparación entre los sucesos en el gobierno "videlista" y la Alemania nazi?


No hay una vinculación directa pero hay un paralelismo en los relatos, que se parecen pero también se nota que fueron dos cosas distintas. Aparezco por primera vez en un video mío para ir articulando por qué aparecen las dos masacres. Porque una y otra se entrelazan dejando marcas y yo soy argentino y judío, ambas cosas. Muestro juntos los dos acontecimientos porque pienso que sería bueno globalizar el dolor, las historias de vida y creo que eso nos va a dar una dimensión de lo que somos nosotros, nos va dar una identidad.


¿Entrevistas vos a los sobrevivientes?


Si, primero hay un encuentro con la persona sólo con grabador, en el que me cuenta sus historias y se arman charlas larguísimas. En general se genera un clima de mucha intimidad y esa confianza queda plasmada en el video. Este trabajo para mi es un placer y es algo en lo que me siento implicado. Son meses de escuchar, retomar, tomar distancia, volver a escuchar. Es más bien un video de autor.

¿Cómo repercuten esas historias en vos?

Estoy algo así como habituado, en mi oficio es básico saber escuchar. El hecho de que sea psicoanalista me permite una recepción más calma, más tranquila, pero igualmente me siento implicado. Tengo la oreja preparada para escuchar pero igual me siento tocado. No llega a paralizarme aunque hubo veces que fue durísimo, para mí y todo el equipo, y que nos vimos todos conmovidos.


¿Por qué tantos videos sobre la Shoá?

El tema me interesa mucho más allá de un interés como puede ser por la pintura, la escultura o demás. Es un interés que me importa y mucho. Yo nací en el ´44, finalizando la segunda guerra mundial, y por ese entonces se sabía muy poco, casi no se hablaba sobre el tema y eso afectó a mi infancia. Pasó un tiempo hasta que los sobrevivientes se animaron a hablar. Al principio no querían contar, ya sea por dolor, por sentir que era horroroso o que la gente los iba a despreciar. Después sucedía que contaban y muchos no le creían., pensaban que exageraban. Inclusive muchos prefieren olvidarlo, aunque es algo que no se puede porque de esas situaciones extremas siempre quedan registradas.

¿Cómo fueron tus inicios con el video?

Mi primer video fue “Crónica de ciegos”, en el que la idea era mostrar cómo se puede vivir con esa discapacidad, y como no hay ciegos sino ciegos que están bien, mal, chiflados, lúcidos. Mostrar como todos son distintos, más allá de que tienen algo en común. Lo mismo sucede con la Shoá o la dictadura, hay similitudes y diferencias.
A partir de los ´90 empecé con videos mediometrajes y algunos de ellos están vinculados con la temática de la Shoá. En “Atención (Achtung)!” investigo las marcas que deja la Shoá no sólo en los que la vivieron sino que exploro la incidencia intergeneracional. En “Aquellos niños” narro la historia de aquellos que fueron niños durante la Shoá y que para sobrevivir los padres usaron recursos extremos como entregarlos a familias cristianas o protestantes, esconderlos en conventos o cambiarles la identidad. Ellos forman un grupo, “Niños de la Shoá”, y ese video es sobre la historia de ellos.
En lo que siempre trato de poner mucha atención es en cuidar al que escucha, para no someterlo a un tipo de sufrimiento. Es difícil encontrar el equilibrio en la narración para que esta no banalice pero a su vez tampoco horrorice.

¿Por qué nosotros, los jóvenes, “deberíamos” ver la película?

Es un video emotivo que está enfocado en contar las cosas para que no se repitan y ponerlo al otro en un lugar en que sienta responsabilidad sobre lo que pasa en la historia. Creo que les puede abrir posibilidades de ver y entender cosas de sí mismos, no sólo en el plano individual, sino generacional. También puede ayudarlos a responder algunas cuestiones como quiénes somos, dónde estamos, por qué estamos así. Hay muchos a los que no les debe importar, pero yo hago esto para los que se hacen preguntas.

Ruth y Narciso Levy

....nos  queda la  emoción....nos  queda  el  agradecerte  Bernardo  por  la  tarea realizada, por  la  conmoción  que  tu documental  nos  generó ...a   24 hs de la  proyección  continúan resonando  en  nuestro  cuerpo las  palabras  de  quienes  entrevistaste y ese es  el  resultado  de  tu  singular trabajo .     No  somos  los  mismos después  de  reflexionar  sobre  los interrogantes que  formulas  en  la  filmación.  Estas  personas  han  encontrado   sentido  a  sus    vidas  porque  se  comprometieron con  ellos  mismos  a  transmitir  a  otros  sus  horribles  vivencias .Lo han  logrado  plenamente  gracias   al  visceral  respeto  y calidez que  les  has  brindado.  La presentación  de  los  sobrevivientes  de  ambos  genocidios es  impactante.

Excelente  la  compaginación, la  música ,  tu trabajo prolijo  ....y  por  sobre todo  respetuoso  frente a  quienes   sufrieron  y  frente  a  quienes  tuvimos  la posibilidad  de  asistir  ayer a la  proyección. Quedan  muchas  otras  ideas  dando vueltas  en  nosotros, el  disparador  fue sumamente fuerte, merece que continúes  en el  camino  iniciado  y nos  sigas  ayudando  como  en  esta  oportunidad  a encontrar el  sentido a  la  vida!!! BESOS   Narciso  y Ruth