Kaddish

Kaddish

Largometraje Testimonial Documental

Testimonial documentary film/ English and Hebrew subtitled

Sinopsis

Durante la última dictadura militar en la Argentina se hicieron desaparecer miles de personas, entre ellas, casi dos mil ciudadanos de origen judío. Este video documenta esos acontecimientos y crea asimismo una línea de reflexión acerca de la Shoá (Holocausto) y de aquellos judíos que también fueron hechos desaparecer…por el nazismo.

El Kadish de duelo es una plegaria de la tradición judía que sólo puede pronunciarse cuando los restos tienen sepultura. Este documental da cuenta de la dificultad de realizar el trabajo de duelo cuando los cuerpos de las víctimas han sido destruidos y sus restos desaparecidos. Investiga cómo las personas y los grupos pueden transitar caminos alternativos para elaborar el duelo e instalar una práctica que sostenga la memoria e induzca a la comunidad y a sus instituciones a efectuar un análisis sincero y plural.

Synopsis

Under the last military dictatorship in Argentina, thousands of human beings, including almost 2.000 Jew-born Argentinean citizens, were abducted, tortured and disappared . This movie records those atrocities and creates a parallelism with the Shoah (Holocaust) and the Jewish people who had also been disappeared by the Nazis.

Kaddish is a prayer of Jewish tradition that only should be prayed when the remains are buried. This documentary movie shows the difficulties of grief when the victims’ bodies have been destroyed and their remains have been lost.  It also shows how people can go through alternative pathways to solve their grief and establish a practice that upholds the memories and bring on the community and its institutions to perform a broad and sincere self-analysis.

Ficha Técnica

Video documental testimonial

83 minutos (2009)

 

Brindaron testimonio

Herman Schiller

Naomi Meyer

Mario Villani

Marcos Wainstein

Oscar Jaimovich

Alejandra Naftal

Efraim Zadoff

Sara Rus

Alexander  Avraham

Liliana Teplitzky

Pablo Geffner

Eduardo Geffner

Oscar Geffner

Eduardo Gluj

Mónica Streger

 

Guión y dirección

Bernardo Kononovich

 

Asistentes de dirección

Lila Kononovich y Pablo Carrera Oser

 

Jefa de producción

Lila Kononovich

 

Cámara y Fotografía

Graciela Devesa

Fernando Epstein

Jonatan Feldman

Alejandra Martín

Ignacio Masllorens

David Urbaj (Israel)

Edición

Marian Salinas

 

Montaje

Pablo Carrera Oser

Música

 Intérpretes: César Lerner y Marcelo Moguilevsky

(de la banda de sonido de  “Shtil”

Fuentes documentales: escritas, visuales y orales

Archivo General de la Nación

Instituto Yad Vashem, Hall of Names, Jerusalem, Israel

Instituto Yad Vashem, Visual Center, Jerusalem, Israel

Centro de Documentación e Información sobre Judaísmo Argentino Marc Turkow

Hemeroteca de la Biblioteca Nacional

Enciclopedia de la Shoá

Nunca Más: Informe de la Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas CONADEP

Informe de La Comisión de Solidaridad con los Familiares de Desaparecidos en la Argentina CO.SO.FAM

Informe de la Comisión Israelí por los Desparecidos Judíos en la Argentina

Informe de DAIA

Centro de Documentación Simón Wiesenthal

Museo y Archivo regional de las colonias judías del centro de Entre Ríos

Periódico Nueva Sión

Periódico Nueva Presencia

Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Meyer

Representación en Argentina del Movimiento Kibutziano de Israel.

Nunca Más: Informe de la Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas CONADEP

Informe de La Comisión de Solidaridad con los Familiares de Desaparecidos en la Argentina CO.SO.FAM

Informe de la Comisión Israelí por los Desparecidos Judíos en la Argentina

Informe de DAIA

Centro de Documentación Simón Wiesenthal

Museo y Archivo regional de las colonias judías del centro de Entre Ríos

Periódico Nueva Sión

Periódico Nueva Presencia

Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Meyer

Representación en Argentina del Movimiento Kibutziano de Israel.

 

Fotos del atentado a la Amia

Fotógrafos: Natalio Slutzky, Ilene Perlman, Liliana Serven (DyN), Claudio Herdener (Ed. Perfil), Florencia Arbeleche (Fotoperiodismo).

 

Fotos de las madres judías de Plaza de Mayo

Pablo Carrera Oser

Proyecciones

KADISH  (2009)video largometraje, documental testimonial.

Estrenada en la sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional, CABA,3/ 2009.

Participó en el VI Festival Internacional de Cine Judío en Punta del Este. Febrero de 2009.

Invitada al Ciclo Rodolfo Walsh, periodismo e investigación en el Centro Cultural Ricardo Rojas. 8/2009

Proyección pública en el Auditorio del IDES(Instituto de Desarrollo Económico y Social) CABA 8/2009

Proyección pública en el Seminario Rabínico Latinoamericano “Marshall T.Meyer”, CABA, 10/09

Invitada a ser proyectada en el Auditorio de la Casa de la Cultura Mordejai Anilevich, Montevideo, R.O.Uruguay, 10/09

Exhibición publica en el Cineclub del Centro Cultural I.L.Peretz, Lanus Este, Provincia de Buenos Aires, Argentina 10/09.

Exhibición publica en el Auditorio AMIA, en el ciclo Cine y Shoa, Buenos Aires, Argentina, 11/09.

Exhibición publica en el Auditorio de la Comunidad Pardés, Buenos Aires, Argentina, 3/10.

Exhibición publica en el Auditorio de Maccabi Madrid, España,6/10.

Invitada al 11º Jerusalem Jewish Film Festival. Diciembre 12-18, 2009.

Invitada al Festival Internacional de Cine Judío 2010 de Barcelona, España. Invitación al director a participar de la mesa redonda sobre el tema :“Los caminos del duelo ante la ausencia de los cuerpos”. Organizó y auspició el Memorial Democratic de la Generalitat de Barcelona.

Invitada a ser presentada por su director y  exhibida en la Denver Film Society con el auspicio del Centro de Estudios Judaicos (CJS) y el Centro de Estudios Latinos (DULCCES) de la Universidad de Denver, Colorado, el 17 de octubre de 2012

Exhibición publica y debate en el Auditorio "Sholem Buenos Aires", organizado por ICUF, CABA 10/10..

Exhibición publica y debate en el Auditorio de la Comunidad Teodor Herzl de Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 10/10.

Estreno de Kadish en la Biblioteca Nacional, Buenos Aires, 2009.

Kadish en la Denver University, Colorado, USA 2012.

Comentarios

Leticia Dubcovsky, de Casa de Cultura Mordejai Anilevich de Montevideo, Uruguay.

Con respecto a tu llegada y la actividad que hicimos todos juntos, qué decirte!! 

Comencemos con un GRACIAS BIEN GRANDE!!

Desde el momento que nos contactamos contigo sentimos los brazos bien abiertos de una persona que cruzando el charco está luchando por lo mismo que nosotros. Las causas compartidas, tu apertura a conocernos y visitar nuestra casa, fue el comienzo de un vínculo que debemos mantener!
 
Fueron muchas las críticas positivas con respecto al documental y a la actividad en general, y quiero hacerte llegar a través mío las felicitaciones y el interés que suscitaste de todos los que participaron el viernes.
 
Gracias por brindarnos tu mano para esta movida en apoyo a la anulación de la ley caducidad, por venir a Uruguay, por la buena onda y por todo lo que nos aportaste en cada momento compartido.
 
Más allá de que estos no sean los días más felices después del resultado del domingo, quiero decirte que seguiremos luchando como uruguayos, como judíos, como personas.
 
Nos volveremos a encontrar nuevamente portando las banderas de la MEMORIA, la JUSTICIA y el NUNCA MÁS!

Un abrazo grande!!


 
Integrantes de Memorias del Sur
 
Hola a todos:

Ya pasó una semana y sigo pensando en algunos testimonios. Experimenté las mismas sensaciones que Betty, Claudia, Mónica, etc., describen tan bien. En todos estos años, por mi propia historia, como ustedes saben, el tema estuvo siempre presente en mi vida. Pero, la película me retrotrajo a aquella época de una manera tan fuerte que reviví mi propia tortura. Cinco noches me costó dormirme pero me levantaba con la alegría de estar viva, viva en todo sentido Creo que también por eso me gustó, porque no permite mirar para otro lado.

Gracias a Bernardo, (aunque no me conoce).

Los quiero mucho.

Berta

Queridos todos:

Comparto los sentires de Betty.

Anoche me costó dormir

La conmoción continúa...

Pude apreciar la película desde otro lugar. El contexto de la sala rebosando gente me erizaba la piel.

Así como nos quedamos sin palabras el primer día que la vimos, esta vez la corriente emocional abrió también a otros canales de reflexión.

El testimonio de Alejandra Naftal, por ej, en lo particular toca sensibles cuerdas de la identidad, el ser judía,  el ser argntina...

En fin son muchos los elementos que la película tiene, y me parece que se merece y nos merecemos compartirla con intercambio.

Gracias Bernardo por tu obra

gracias Memorias por las caricias de siempre

monik

     

Querido Bernardo y todos:

Acabo de llegar de ver la peli de Bernardo.
Me emocioné más que la primera vez, y por lo que pude charlar con otros Memoriosos nos pasó a todos algo parecido.

Se me agolpan los pensamientos..
En principio creo que cada uno de nosotros tiene algún Kadish pendiente con alguien.
La connotación no-religiosa (si cabe la expresión) de la Oración, es profunda, y es  para todos los duelos.
La muerte, el adiós, la despedida, aquello tan difícil, la parte que se va de uno, con el que parte, ocupa gran parte de nuestro pensamiento
Tal vez el origen de las religiones y de la filosofía sea para explicar el no-ser.
Donde están los que no están?

Queda  tan claro en la peli, que  parte sustancial de la tortura a los familiares tuvo que ver con la no aparición de los cuerpos.
Los no-rastros, los no-lugares, el encapuchamiento y la quita de la identidad como parte de los tormentos a las víctimas y a sus familias.
Y nos queda la palabra, y nos queda el miedo, y nos queda el horror, y nos queda el arte, y nos quedan los amigos para elaborar lo difícil de captar y aceptar.
Y nos quedamos nosotros, y nuestro afecto y nuestros abrazos para contenernos y estar.

Viendo la peli también redimensioné una vez más, lo que somos y lo que hicimos.
Y me dí cuenta de la potencia de nuestro encuentro.
Los quiero mucho,
y me alegro de pertenecer a Memorias del Sur.

Cuándo nos vemos?
Propongo que pronto. Tal vez este lunes? o mejor la esperamos a Ana.
Los abrazo
Betty

Felicitaciones a Kononovich por la película y por la convocatoria que obviamente, tiene que ver con su trayectoria personal y profesional.


Querido Juan, queridos todos:

Respondo a la vigilia de Juan compartiendo el emotivo balance que Betty hizo lo que significó hoy Kadish.

Como bien dice, todos tenemos pendiente algún Kadish por alguien, y como bien dijo uno de los oradores, son necesarios muchos de estos encuentros para poder empezar a hacerlos.

La peli muestra en forma contundente el efecto que Memorias hizo por nosotros.  Pero todos los días sigo descubriendo lo que día a día sigue significando para mí.

En mi caso, esta contención y acompañamiento permanente que siento en este re-encuentro con otro de mis grupos de pertenencia, uno de los que quizá, más significado tuvo en mi vida.  Este no dejarme sola en ningún momento, el sentir el abrazo, , el estar porque hay que estar, la escucha atenta y respetuosa.

Las miradas de dolor, de llanto contenido, la mandíbula temblorosa de Oscar, tan bien captadas en esos primeros planos de Kadish, lograron quebrarme una vez más y, a su vez, trasmitirme ese sentimiento de seguridad, de contención, la comprensión que siento cada vez que estoy junto a ustedes.

Moni, creo que fuiste vos quien propuso la semana pasada, un encuentro entre las dos peliculas. Es posible este lunes. No sé cuándo vuelve Ana!!  No sé si Alejandra podrá ser de la partida. Hoy no pudo.

Me gustaría que estén ambas!! 

Las mismas vivencias, mucha gente en común, mucho para compartir y transmitir!!!  ¿Y Juan? ¿cuando venís?  Creo que las ganas te desbordan!!!

Un abrazo a todos...y gracias, mil gracias por estar y poder verlos a todos reunidos hoy!!! 

Claudia 

Dany Boöhm

Querido Bernardo

Desde hace dias queria llamarte para contarte personalmente todo lo que me produjo tu película. Pero como veo que por distintos motivos la llamada se demora te escribo estas dos lineas. Salí muy emocionado y movilizado de ver Kadish, a partir de ella se me han disparado muchas cosas, algunas fundamentales en mi percepcion de los temas que tocas, Hubo coincidencias y encuentros motivados por esta y tu pelicula anterior (Mignon Rousseau, Diana Wang, Naomi Mayer, Mariela Volcovich). Y tu mirada sobre estos temas tan tremendos y complejos es sensible y valerosa, además de esclarecedora y de gran valor testimonial. Realmente te agradezco el film. Cuando termines esta ronda de presentaciones me encantaría contarte todo esto en persona, justamente está mi hermana documentalista de visita en Baires y veremos juntos Aquellos Niños (que compré en tu proyección). Un abrazo y felicitaciones.

Dany Bohm

Alicia Nilni

GRACIAS…GRACIAS…GRACIAS…POR ESTA GRAN OBRA TESTIMONIAL!!!!

Con mi marido y unos amigos a los que invitamos a ver tu documental, quedamos con un intenso deseo de colaborar en su mayor difusión posible.

Cómo podríamos hacerlo?

Un abrazote y F E L I C I T A C I O N E S!!!!:

Alicia Nillni

Horacio Gonzalez 

Estimado Bernardo, el film es de gran factura y sensibilidad, fue para mi un gran placer pero sobretodo un responsabildiad grande decir unas palabras sobre él. Un abarzo afectuoso. HG.

Eugenia Bekeris

Estimado Bernardo,

sigo pensando en KADISH y siento un gran agradecimiento por haber podido ver tu Documental tan cuidado , sin efectismos ni golpes bajo,

Te felicito por el abordaje impecable de un tema tan dificil, que merece la estética que has encontrado para decir y contar historias de tanto dolor del pasado y el presente

Siento que KADISH es un Documental necesario y es cierto que tu forma de narrar  y el desarrollo del film recuerdan el modo de decir de Primo Levy

Felicitaciones otra vez!

Eugenia Bekeris

Diana Wang

Querido Bernardo

Después de ver Kadish, me senté a escribir sobre lo que me había movido con la idea de enviártelo. Una vez que terminé, entré en el blog y resulta que ya todo estaba escrito en tu reportaje y en el texto de Eliahu. Lo mío era una mera repetición, no tan bien dicha. Tus reflexiones y los comentarios de Eliahu cubren todo el espectro, de un modo rico y meduloso y es bien poco lo que me queda por agregar. Es arriesgado poner juntos a la Shoá y a la Dictadura. Salís más que airoso del riesgo porque tenés claro de qué estás hablando en cada caso y tomás este elemento universal que tan bien conocemos los que hemos vivido ambas cosas: la ausencia de un cuerpo por el que duelar y las intrincadas operaciones internas que se nos producen a los familiares quedados sin la posibilidad del ritual, del consuelo colectivo, de los productos que la cultura nos provee para seguir viviendo sin el ser querido. Hasta la muerte requiere de la materialidad para ser tolerable. Pusiste con claridad lo que la ausencia del cuerpo nos hace a las personas y a las sociedades. Las historias individuales se tocan con lo colectivo. Lo personal y lo político son uno.
Yendo a la película misma, a su transcurrir, en su ritmo, en su crescendo conceptual y emocional alrededor de dos ejes claros. La larguísima, interminable, letánica bandera con las fotos, los manifestantes, el cántico que une a los nazis con los torturadores locales, bandera que usás como separador entre tema y tema, junto a la cual caminamos, acompañamos a la gente, por arriba, por abajo, en ese largo camino de recordar, revivir, transmitir, una tela de dos colores con papeles pegados con fotos es también un elocuente lazo de continuidad. El otro eje es el Kadish. Todo lo que va llevando a la necesidad del Kadish, y, luego de que Sara Rus lo dice y pasa (el momento en el que el encargado de recibir los formularios con los nombres en Yad Vashem liga el documento con el cuerpo es inolvidable!), hasta que, finalmente, como una catarsis que como espectadora necesitaba con desesperación, el Malé Rajamim y el Ishgadal Veishkadash se derraman como una caricia bienhechora, una lluvia mansa que permite que las heridas abiertas tal vez puedan cerrarse y que podamos, por fin, descansar.
Gracias. Diana

Leonel Sicardi

 Hola Bernardo:

Quería transmitirte lo conmovedor y fuerte que fue ver Kadish el otro domingo, nos fuimos con mi mujer y un matrimonio amigo a charlar a un bar porque necesitábamos

seguir comentando la película. Quería preguntarte si es posible volver a pasarla en otros ámbitos, sucede que muchas personas a las que les comenté quisieran verla.

Entre éstos, mi mujer que se reencontró con sus compañeros de Hebraica luego de 38 años comentaron sobre los amigos que están desaparecidos de su grupo y vino la

asociación con tu película que habíamos visto unos días antes.

Quería compartir con vos estos comentarios y saber tu opinión. Un fuerte abrazo. Leonel

 

Edit Marinozzi acerca de Kadish

El domingo 22 de marzo el psicoanalista Bernardo Kononovich estrenó en la Biblioteca Nacional su 10º trabajo cinematográfico. Los deseantes invitados, que en su mayoría se reconocían y saludaban, colmaron el auditorio.

La presentación estuvo a cargo de Marcelo Percia, Eliahu Toser y Horacio González.

Percia -también psicoanalista- trazó un acertado paralelismo entre la obra de Kononovich y la poesía de Paul Celan: muestran la cicatriz que no se cierra, la cicatriz de nuestro tiempo. Son textos donde el lenguaje “tuvo que abrirse paso a través de su propio desconcierto, salvar los espacios donde quedó mudo de horror, cruzar por las mil tinieblas que mortifican el discurso”.[1]

Se calcula que fueron dos mil los judíos que se encontraban entre nuestros treinta mil. Desaparecidos, escalofriante palabra con sello argentino que instalara Videla.

Kadish es la forma en la que en el judaísmo se da inicio al duelo psicológico, una plegaria que se dice cuando se entierra a una persona. Como todos sabemos, sobrevivir a los seres queridos supone un insoportable golpe físico, psicológico y moral. ¿Cómo elaborar el duelo sin el cuerpo? Kononovich indaga acerca de este proceso que, aunque personal, posee un efecto directo en el cuerpo social. Es por ello que aborda desde este lugar el modo en que se afronta la pérdida.

Como en obras anteriores, el realizador compara la experiencia argentina del golpe del 76 con los seis millones de muertos de la Shoá, porque en tanto práctica de Estado, las desapariciones de personas están vinculadas con dos conocidos puntos en común: la ausencia definitiva de los restos de las víctimas y la eliminación de cualquier tipo de registro.

Un tercer elemento le será revelado a los asistentes no informados: la impunidad de los responsables. El narrador nos sorprenderá al decirnos que el cántico infaltable en todas las marchas y manifestaciones “Como a los nazis/ les va a pasar/ adónde vayan /los iremos a buscar” es fruto de una ilusión.

Aunque no lo veamos en la pantalla, la presencia del realizador se nos hace evidente en el aporte de esos datos y en las preguntas implícitas en los dichos de los entrevistados al momento de juzgar el rol de las instituciones de la comunidad. Pero elige ausentarse cuando los familiares y amigos de las víctimas relatan las formas alternativas para llenar las grietas, ese vacío que deja la falta de los cuerpos. Ellos serán los protagonistas absolutos y sus testimonios intensamente conmovedores.

(Finalmente, todos somos sobrevivientes).

El universo de Kononovich, creado “por manos llenas de dolor y un alma interrogante”,[2] nos permite duplicarnos en la piel del militante y en la  de los seres que lo amaron, y como todas las obras y los movimientos que se proponen no olvidar, nos habilita pensar el pasado para poder habitar el presente y hasta el porvenir.

A dos días del 33º aniversario del golpe, la ocasión y el ámbito fueron propicios para el encuentro con algunos de los muchos que no olvidamos a nuestros compañeros luchadores desaparecidos, los que nunca se preguntaron sobre su origen, sino por el destino común que abrazaron: el deseo de un mundo mejor, el sueño de haber querido hacer en sus vidas algo por otros, los explotados, los que sufren, las víctimas de un sistema injusto.

La perpetuación del sufrimiento tiene tanto derecho a expresarse como el torturado a gritar; tal vez por eso haya sido falso decir que, después de Auschwitz, ya no es posible escribir poemas (Adorno, 1973, pág.362).

Trabajo realizado para el Taller de Capacitación Literatura y Periodismo, del Programa Bibliotecas para Armar, coordinado por Mario Méndez, en la Biblioteca Popular Alejandro Gerchunoff. Dirección de Promoción Cultural, Subsecretaría de Cultura, Ministerio de Cultura, GCABA.

Eliahu Toker

Para acercarse con una cámara a aspectos dolorosos de la propia historia reciente hace falta una buena dosis de coraje, y para salir, por añadidura, airoso de la prueba hace falta además mucho talento. Es lo que logra, a mi juicio, Bernardo Kononovich a través de este impactante documental, KADISH, una obra no sólo conmovedora sino necesaria, como aporte a la memoria colectiva argentina y judía, en primera persona, de quienes fuimos testigos de épocas recientes particularmente trágicas.

Kononovich se propone trazar un paralelo entre dos tragedias que tienen algunas semejanzas y grandes diferencias, y lo hace a través de un ritual, el KADISH, el REQUIEM judío que trasciende su aspecto religioso para cargarse del hondo sentido de la necesidad humana de despedir físicamente el cuerpo del hijo, del padre, del ser querido muerto, ritual que les fue perversamente escamoteado a los familiares y amigos de las víctimas, en este caso judías, de las dos terribles masacres que sufrieron en los años ’40 y ’70 del siglo pasado, durante la Shoá europea y durante la dictadura militar argentina. La destrucción, la desaparición física de los cuerpos queridos, el volverlos lodo y humo, quitó a sus seres cercanos la posibilidad de enterrar finalmente a su muerto, de concretar el duelo por él, y que deje su condición fantasmática. Los testimonios nos cuentan de padres que décadas después cada vez que suena el teléfono o el timbre, todavía se sobresaltan movidos por la fantasía de la vuelta del hijo que nunca terminaron de enterrar.

Este documental de Kononovich, que entreteje el aspecto judío de ambas masacres, va más allá del KADISH, y nos devuelve a la memoria de los siniestros años del así llamado “proceso”, en particular a los de mi generación que permanecimos entonces en la Argentina. Yendo a un terreno más personal, me conmovió el largo testimonio de Herman Schiller. Sin duda, fue más por inconciencia que por valentía que fui colaborador permanente de su periódico “Nueva Presencia” desde su aparición misma en 1977. Claro que mis colaboraciones eran en su mayor parte literarias, pero a medida que la situación se iba volviendo cada vez más siniestra y opresiva, yo no me cansaba de aconsejarle a Herman que se cuidara más tanto en lo que publicaba como en lo que hacía; que se estaba arriesgando más de la cuenta, consejo al que Herman, por supuesto, no le prestaba la más mínima atención.

Tengo presente todavía la imagen del Falcon policial que solía permanecer vigilando no sé qué, en la esquina del diario Di Presse, que era donde se redactaba Nueva Presencia. Pero Nueva Presencia, sin bajar su tono, seguía saliendo, quizás por compartir su sede con ese diario en ídish, en momentos en que, por ejemplo, el semanario sionista socialista Nueva Sión era secuestrado y prohibida su circulación por el correo.

Es muy merecida la importancia que otorga el documental a la coherente figura del rabino Marshall Meyer, y a su valeroso compromiso con la libertad y la vida de los perseguidos por la dictadura, judíos y no judíos, en esos años oscuros. No por casualidad fueron Marshall Meyer y Herman Schiller los cofundadores de ese singular Movimiento Judío por los Derechos Humanos, movimiento del que también tuve ocasión de participar. Y acerca de él guardo con nitidez un momento conmovedor e inolvidable. Fue a poco del inicio de la democratización que hubo una concentración, creo que en Plaza de Mayo, de todos los grupos que habían luchado por los Derechos humanos durante la dictadura. Los integrantes del Movimiento Judío nos reunimos en cierta esquina y marchamos en grupo tras un cartel identificatorio hasta la Plaza, donde una locutora iba anunciando la entrada de cada agrupación. Y lo conmovedor fue la enorme ovación que nos recibió en cuanto se anunció el ingreso del MOVIMIENTO JUDÍO POR LOS DERECHOS HUMANOS. En ese momento sentí como que finalmente se legitimaba de alguna manera lo judío tras su sistemática segregación durante los años de plomo.

Como toda obra verdadera, el documental de Kononovich dispara en cada uno montones de recuerdos, de asociaciones y también descubrimientos. Yo sabía del Bosque Memoria de Israel plantado en recuerdo de los Desaparecido Judíos de la Dictadura Militar Argentina, pero descubrí conmovido esa leyenda grabada allí que dice de los ausentes que sin embargo son “tan reales como estas piedras y estos árboles”, y me conmovió también que hubiese gente sentada allí haciendo SHIVE, es decir el ritual judío de los 7 días de duelo que siguen al momento del fallecimiento de un ser querido, SHIVE que finalmente sienten que pueden realizar allí, aunque sea con más de 30 años de retraso. Igual de conmocionante es el relato de aquella otra persona que en la Galería de los Nombres de YAD VASHEM, del Museo del Holocausto de Jerusalem, pidió prestado el escrito acerca de un familiar asesinado en la SHOÁ, para retirarse a un costado y decir su KADISH sobre esa suerte de lápida de papel. 

Asociaciones de ideas:

De pronto recuerdo unas estrofas acerca de la Shoá del poeta Itsjok Katzenelson, cuando en  “El canto del pueblo judío asesinado”, se dirige al profeta Ezequiel diciéndole: “¡Ezequiel! Judío erguido en el valle babilónico: / ante los huesos secos de tu pueblo quedaste aturdido, /confundido, y te dejaste conducir por tu Señor /como una marioneta por el valle aquel. // Y te echaste a preguntar: «¿Vivirán? Dime, Señor, /¿esos huesos aún revivirán?» Tú, Ezequiel,  no sabías si lo harían o no. / ¿Y entonces yo, ay de mí? ¿Qué puedo decir yo? /¡Ni siquiera un osario quedó de mi pueblo masacrado! // No existe sobre qué huesos plantar un cuerpo, ni qué cuerpo / recubrir con piel, ni en qué cosa insuflar espíritu; / todo un pueblo asesinado, un pueblo entero muerto. // Acércate y tócalos... ¡No hay nada para tocar, vacío! /¡Yo me inventé un pueblo judío! ¡Yo lo inventé!”

Volviendo al film de Kononovich quiero decir que es un invalorable documento enriquecido por testimonios de valor histórico, como el de Alejandra Naftal  --creo que ese es su nombre--  testimonio prestado ante el comité especial del Parlamento Israelí dedicado al tema de los Desaparecidos y sobrevivientes judíos de la Dictadura Militar argentina. La riqueza de su extenso y pormenorizado relato es uno de los momentos clave de la obra, incluyendo su recuerdo de los dos rabinos con los que se encontró estando detenida, uno al servicio de los militares, queriendo hacer de ella una informante,  y el otro, que tal vez haya sido Marshall Meyer, preocupado por la situación y las necesidades de ella.  También resulta importante el testimonio de Mario Villani acerca de las perversas humillaciones a que sometían especialmente los militares de la dictadura a los detenidos judíos, tal como es importante el relato de Sara Rus, que logró sobrevivir la Shoá y rescatar de allí a su madre, pero que no pudo evitar la desaparición de su hijo a manos de los represores argentinos.

Finalmente impacta tomar conocimiento de esa iniciativa llamada “Memoria del Sur” a través de la cual el Ateneo Israelita de Lomas de Zamora decidió honrar la memoria de siete de sus compañeros desaparecidos, rescatando del olvido y del silencio no sólo a esos siete, sino también a sus familias que, tras la dictadura y la desaparición de sus hijos, habían sido sometidas en esa pequeña comunidad judía, a la sospecha y a una doble desaparición: sumando a la de su ser querido, la segregación de su medio.

Este documental se cierra con un Kadish en un cementerio, un Requiem judío de duelo colectivo que conmueve por su sentido, por su contexto, por su historia, más allá de posibles connotaciones religiosas, que en este caso no tienen importancia.  Así termina este importante, imprescindible y oportuno documento, acompañado por la sencilla y sensible música de Moguilevsky-Lerner y por la voz clara y cálida de Bernardo Kononovich mismo.

Paradójicamente, aunque tal vez no, este film documental es un KADISH empapado de vitalidad, de amor a la vida, de respeto por la vida.

Muchas gracias

Lito Sember

Acabo de ver Kadish por internet.

Es excelente, sin duda, pero no soy capaz de decir nada más mínimamente coherente, aun  bajo el efecto chocante de ver reunida en esa hora y pico una historia que parece imposible contar.
Enhorabuena por Kadish. Es excelente, ya lo dije en el mail al grupo. Es a la vez panorámica e íntima, conmueve. Te felicito.
Finalmente, ahora que pasó un día, podría agregar que, habiendo visto tantas películas y documentales sobre el tema de la Shoah y sobre la tragedia argentina, nunca había visto nada semejante que apuntara al tema de los judíos como colectivo singularmente agredido. A eso se suma el tratamiento del tema, que al moverse en ámbitos tan variados como el repaso al golpe de estado y los testimonios individuales, la explicación de la importancia de un  sitio para el recuerdo y la visita al bosque de Memoria, deja al espectador potentemente impactado sobre la tragedia que vivimos las familias de los que fueron víctimas directas de esa represión salvaje y sádica.

Para mi ese punto es vital: la suma de la tortura a las víctimas y la tortura a sus familias. En Kadish eso queda expresado con un montante de carga emocional que llega potentemente a quien la vea.

El contrapunto entre la Shoah y sus responsables, con lo ocurrido en Argentina, recalcando una frase que a mi se me había pasado por alto (Como a los nazis...) muestra una cara del genocidio que pocas veces queda tan claramente explicitada.

Hay una cierta contradicción dentro de la peli: dice que los judíos que fueron víctimas lo fueron por otras causas, no sólo por ser judíos, pero luego cuando explica los casos de científicos del área nuclear, parece decir que sólo por ser judíos que tenían esos conocimientos. Desconozco los casos, pero me queda la sensación de que alguno de ellos sólo fué víctima por ser ambas cosas: científico nuclear y judío.

La referencia al turco Julián pone los pelos de punta: el grado de sadismo que jamás hubiéramos imaginado, en el sentido de que imaginábamos la tortura como forma de obtener información, de enloquecer a las víctimas, de hacerles daño para destruir su moral y sus resistencias, pero esa frase del turco diciendo que menos mal que se murió así evitaba devolverlo impacta por la sencillez con la que declara la utilidad del sadismo.

El capítulo de Schiller y Meyer a mi me conmovió porque tenía completamente olvidado a Nueva Presencia y a todo lo que habían hecho en plena dictadura. Es también un aspecto elogiable de la película devolver a esas personas el valor que tuvo su gesta, su valentía, en momentos en los cuales ser valiente equivalía a pasar a ser una víctima más.

Como no soy un experto en cine, tal vez utilizo un lenguaje un poco vulgar, o veo cosas que son más que evidentes, pero pensaba que era importante decir qué es lo que impacta a un familiar.

Un abrazo y gracias.
Lito

Marta Wolf (Masortí)

entrevista a Bernardo Kononovich

 

P: periodista

E: entrevistado

 

P: En tu película planteas algo real y es que se reza Kadish de Duelo cuando el cuerpo del difunto tiene la posibilidad de ser enterrado, pero ante tantos ataques terroristas y barbaries que pasan y pasaron en el mundo, cuando los cuerpos de las víctimas no aparecen, se abre el dilema sobre si es posible o no decir el Kadish.

E: El Kadish es una plegaria muy antigua que se recita en determinados momentos de la liturgia judía ya que se trata de una glorificación de Dios, una afirmación del monoteísmo y una proclama sobre la vigencia de los tiempos mesiánicos. Pero hay un Kadish, llamado de duelo que se pronuncia fuera del marco litúrgico, cuando el cuerpo del difunto es enterrado, que se viene recitando desde hace siglos, y que por ello tiene fuerza propia y trasciende lo religioso. Hoy,  la mayoría de los judíos laicos, no ponen  inconvenientes en pronunciarlo, tendría para ellos la fuerza de la tradición y es tomado como homenaje póstumo.

P: ¿Antes de encarar la realización del video “Kadish”, te entrevistaste con  gente docta sobre este tema?

E: Tuve una larguísima y sustanciosa charla con  el Rabino Mordechai Edery Z¨L  ya que quería saber acerca de los desaparecidos, es decir qué pasaba, según la tradición judía,  cuando no aparecen los cuerpos. Hablamos de catástrofes, de guerras, de migraciones y los atentados en Israel, sobre el celo de aquellos ultrarelgiosos que salen a buscar trozos de cuerpos esparcidos para juntarlos y armar una presencia, y poder proceder a la Keburá, es decir darle al difunto la posibilidad de ser enterrado como judío, como sujeto humano, una forma de ser cobijado en la tradición y en la cultura de la cual él forma parte.

P: ¿Pero que pasa cuando los cuerpos no aparecen, como sucedió en la Shoá, o durante la dictadura militar en la Argentina, se puede pronunciar el Kadish?                 

E: Para las comunidades judías dispersas en el mundo, en particular en el mundo medieval y del Renacimiento, cuando un judío viajaba de un lugar a otro, se sometía a una travesía llena de peligros. Ocurría que algunos no volvían y desde el punto de vista legal religioso era importante establecer el estatuto de sus esposas. ¿Podrían ellas volver a casarse? O cuando los hombres emigraban y perdían contacto con sus familias. Era indispensable saber si estaban vivos o muertos y consiguientemente establecer si su mujer era efectivamente una viuda auténtica y si el marido no era un bígamo. 

En tales casos actuaba un tribunal rabínico para establecer esos hechos, entre los cuales figuraba temas tales como si se podía decir el Kadish de duelo o no.

P: En tu video aparece en un tramo Videla diciendo sobre los desaparecidos: “no están ni vivos ni muertos, no tienen entidad, son desaparecidos”.

E: El concepto de “desaparecido” es impresionante. El neologismo “hacer desaparecer” quiere decir: secuestrar, privar a los detenidos de juicio y defensa, torturarlos para luego asesinarlos y arrojar los cadáveres en fosas comunes, cremarlos o tirarlos al mar para invisibilizarlos. También significa hacer inaccesible el registro y la administración de esos procedimientos en los que participan miles de agentes

En mi video documental “Kadish” hice extensiva esa denominación  también hacia las víctimas del Holocausto: a ese capítulo lo titulé “los desaparecidos de la Shoá. Considero que la Shoá y la masacre de la dictadura argentina son hechos históricos diferentes, que se trata de matanzas diferentes. Lo enfatizo, ya que se hace demasiado sencillo realizar comparaciones esquemáticas y analogías simplistas. Si algo las caracteriza, es su complejidad. Sin embargo, a pesar de las diferencias, fueron perpetradas con una base metodológica similar sustentada por la subjetividad nazi fascista, sus principios, su ciencia y su lógica.

P: ¿Los presos judíos eran castigados doblemente porque eran judíos? Al caer prisioneros en manos de los servicios de Inteligencia, eran torturados con más saña?

E: Llamé “Kadish” a este video ya que documenta sobre los 2000 ciudadanos de origen judío que fueron hechos desaparecer en nuestro país y como tales, además de padecer los tormentos a que todos los desaparecidos fueron sometidos, éstos debieron soportar la furia antisemita de sus torturadores, inspirados en los maestros de la Alemania nazi. Hoy sabemos que los centros clandestinos de detención y tortura en Argentina estaban impregnados de iconografía nazi.

Por otra parte me pareció muy importante documentar ciertos hechos relevantes: la creación de dos agrupaciones de familiares de desaparecidos judíos, la AFDJA (Asociación de Familiares de Desaparecidos Judíos en la Argentina) y la Asociación “Memoria por los desaparecidos en la Argentina” creada en Israel. Ambas reivindicaban el origen judío de los familiares desaparecidos.

Hubo un Movimiento Judío por los Derechos Humanos que tuvo una gran importancia con gente que se jugó la vida como el periodista Herman Schiller director del periódico “Nueva Presencia” y el Rabino Marshall Meyer Z”L, entonces rabino de la Comunidad Bet El.

Durante los encuentros que tuve con los familiares en las entrevistas previas a  la filmación, pude comprender que a pesar de las dificultades habían  logrado construir, mediante actos creativos, aquello que yo llamo una materialidad frente al vacío. Se trata de una propuesta que rehabilita la ausencia mediante una realización simbólica y afectiva.

Un ejemplo de esto es la búsqueda que realiza el Instituto Yad Vashem en Jerusalem para restituir cada uno de los nombres de los seis millones de judíos exterminados durante la Shoá. La recuperación de cada nombre y la reconstrucción de las circunstancias de su asesinato permite, en alguna medida, rescatar la investidura humana de cada víctima en su singularidad, liberándola del anonimato de la fosa común, y del estigma del NN.

En Israel es muy frecuente ver en las lápidas, una pequeña placa con los nombres de los familiares fallecidos en la Shoá. Una forma simbólica de darles sepultura. Prestar el cuerpo para que le de sostén simbólico a los cuerpos ausentes.

 

P: Como periodista recuerdo cuando les hice un reportaje a las madres que fueron a las Islas Malvinas a rendir un homenaje a sus hijos marinos ahogados por el bombardeo británico al Crucero Gral. Belgrano  me contaron que al llegar al lugar tiraron coronas y flores en ese lecho de agua.

E: Ese sería otro ejemplo de recrear una materialidad como intento de establecer una presencia allí donde hay sólo un agujero. Otro ejemplo que documento en “Kadish  es la interesante movida que realizó el grupo Memorias del Sur en la pequeña comunidad judía de Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires,  para reivindicar a siete de sus compañeros de la infancia desaparecidos y a sus familiares, estigmatizados y apartados del círculo comunitario durante aquellos años de terror.

P: Es indudable que el statu quo oculta, pero los creativos como vos dicen las cosas a través de sus obras. 

E: La película tiene una producción independiente, hay gente que sigue mis trabajos con interés y eso me estimula. Si bien en mi obra fílmica el tema judío insiste, mi interlocutor imaginario no es sólo público judío sino mucho más amplio y abarca una serie de temas que van más allá de la agenda comunitaria judía.

Sin duda mi profesión de psicoanalista le da al trabajo testimonial una densidad particular. En general mis entrevistados suelen decirme que les ayudé a pensarse de manera diferente, en alguna medida, nueva.