La escena institucional

Índice

Prólogo

Bernardo Kononovich y Osvaldo Saidón

 

Prólogos

Gregorio F. Baremblitt

Fernando Ulloa

 

La escena institucional. Taller: sufrimiento y goce en las instituciones

Bernardo Kononovich y Osvaldo Saidón

 

Conceptualizaciones acerca del dispositivo

a)    Espacio e instituciones

Osvaldo Saidón

b)    Transdisciplina e intervención institucional

 Osvaldo Saidón

c)     Acerca de lo fantasmático en la institución psiquiátrica

Bernardo Kononovich

d)    Narcicismo e instituciones

Bernardo Kononovich

 

Los grupos, el cuerpo y la clínica en las instituciones

Mesa redonda con la participación de: G. Baremblitt

B. Kononovich, O. Saidón y F. Ulloa                                       

Prólogo segunda edición

Transcurrida ya una década de la primera edición de  "La escena institucional”,  nos gustaría contar cuáles han sido las modalidades de la producción de subjetividad  en las instituciones por las que hemos transitado durante esos años y relatar sus vicisitudes, sufrimiento y goce en relación a los talleres realizados en las mismas.

Seria nuestro deseo también interrogarnos acerca de cuáles son los cambios en nuestra metodología de trabajo en aquellos espacios.

No es tarea sencilla distinguir  las transformaciones acaecidas en las instituciones y discriminar cuáles han sido los cambios que se llevaron a cabo, producto de la época,  y cuáles los que devinieron  impulsados por del propio desarrollo o involución institucional.

No podemos desconocer que la mayoría de las instituciones a las que pertenecemos o en las que nos toca intervenir, se han fundado y se han consolidado alrededor de una motivación ideológica que tenía como premisa el cambio social,  la defensa de lo público y de la igualdad de oportunidades, en fin, que vinculaba indisolublemente la realización personal a  la transformación social.

Estas mismas instituciones hoy y otras que eventualmente vengan a fundarse, no encuentran en este tipo de motivaciones el motor de su propio proceso instituyente.

Este vacío genera en el campo del análisis institucional una cuota de  complejidad, en la medida en que, tratándose de las mismas instituciones, se modificaron las fuerzas instituyentes que la soportan.

Mucho se ha dicho acerca de esta era del vacío, de esta subjetividad individualista, de la carencia de utopías, de la muerte de las ideologías y de los grandes relatos, de la futilidad postmoderna, etc.

Si algún sentido tiene  continuar el trabajo con las instituciones y profundizar en las cuestiones que giran en la producción de subjetividad en ellas, es porque creemos que vale la pena seguir gestando e inventando dispositivos para resistir esos efectos.

En  ese sentido las ideas fundantes del análisis institucional, que apuntaban a acompañar los procesos de transformación social,  se han perfilado hacia un campo de operación y análisis mucho más restringido.

La metodología que surge del trabajo con escenas institucionales  apunta hacia esta nueva dirección.

Esto no implica que consideremos que este dispositivo esté enajenado, aislado en una burbuja de cristal, en relación a los procesos sociopolíticos, económicos y subjetivos  que  atraviesan lo institucional.

El trabajo en escenas,  al considerarlo como un recurso de análisis de las interrelaciones entre lo social y lo subjetivo, es un instrumento de análisis de la transversalidad.

El taller que aquí proponemos tiene por objeto reconvocar a la grupalidad dañada en la institución,  promoviendo de esta manera una concepción de grupo que  reinstala el conflicto entre los grupos objeto  y los grupos sujeto. Cuando impulsamos el análisis de esta conflictiva, intentamos poner en evidencia los diferentes modos de agrupamiento que intervienen en los procesos de institucionalización y desinstitucionalización en las organizaciones.

Por ello, este taller deberá ser visto como propulsor de acontecimientos micropolíticos que instituyan o inventen en los grupos, nuevos modos de cuestionamiento de lo instituido, dispositivos para enfrentar el individualismo, la subjetividad del desánimo y de la inevitabilidad.

Éste encuentra, entonces, su sentido en cuanto consigue establecer que la micropolítica es una posibilidad para anteponerse al malestar y la mortificación institucional.

Lo micropolítico, el acontecimiento, la máquina de guerra, tienen un tiempo de duración que no es previsible ni determinable a priori y que depende de una multiplicidad de circunstancias que escapan al mismo taller.

Antes de concluir este prólogo, nos gustaría dejar abiertos algunos interrogantes que insisten a pesar de los años transcurridos en los procesos institucionales que estamos transitando.

¿Existe realmente un movimiento institucionalista en la Argentina?

 ¿Cuántas fueron las intervenciones que  en realidad se hicieron en nombre del análisis institucional?

 ¿Los grupos de reflexión,  las supervisiones, los desarrollos y los asesoramientos institucionales, fueron realmente modos de realización del análisis institucional?

Si  aceptamos que el análisis institucional no ha tenido  la envergadura que se suponía de acuerdo a sus postulados fundacionales, ¿deberíamos entonces cuestionar sus fundamentos teóricos y de acción?

Hoy tendemos a pensar que las  intervenciones que se realizan son básicamente  una propuesta clínica y micropolítica que  nos lleva a considerar al taller como una máquina de guerra para  la producción  de un acontecimiento que convoque a la imprevisibilidad,  a la heterogeneidad y a la corporeidad en la institución.

postdata

Simultáneamente a la redacción de este prólogo, tuvimos la oportunidad de realizar un taller con integrantes de diversas instituciones. No sería éste el momento de relatar el transcurso de dicho taller, pero sí nos parece oportuno aproximar algunas reflexiones que surgieron  y que de algún modo se relacionan con las cuestiones planteadas aquí.

Se inicia el taller con la formulación de tres preguntas que surgen del intento de explorar las modificaciones acaecidas en las instituciones y consecuentemente en las escenas institucionales en los últimos 10 años.

¿Qué es lo que nos hace sufrir hoy en las instituciones?

¿Qué es lo que nos hace disfrutar hoy en las instituciones?

¿Cómo se resiste a la mortificación institucional?

Las  elaboraciones que surgieron en el desarrollo del taller giraron en torno a las tensiones entre la resignación y la resistencia.

En esos años hubo resistencias concretas que llevaron a transformaciones o al rechazo a los ataques del que fueron objeto diferentes sectores institucionales.

 En muchos de estos casos pudimos ver que el precio fue la fragmentación y dispersión de los equipos.

La característica más resaltante de este taller con relación a los de la década del 80-90, fue la tendencia hacia un trabajo más individual, más centrado en cada uno. Tal es así que muchos de los momentos grupales se tornaron en un espacio, una plataforma  para emitir cada cual su propia versión, su propia voz, desgajada de las otras.

El individualismo se presentifica aunque el dispositivo y la consigna sean grupales.

La modalidad empresarial, al invadir a las instituciones, a través de una supuesta modernización o reconversión,  produjo efectos sobre la subjetividad que todavía no vemos con claridad.

Tal vez la violencia contenida, que hoy detectamos en las organizaciones, sea un efecto subjetivo de esta reconversión que se muestra como inevitable para sobrevivir.

Queda  planteada de esta forma, la cuestión acerca de cuáles son los efectos impotentizadores en el ámbito de la subjetividad, cuando una práctica de resistencia se percibe como inviable.

Seguramente los próximos talleres deberán atravesar este desafío que se le presenta a la subjetividad contemporánea.

   

Osvaldo Saidón y Bernardo Kononovich

Agosto de 2000